viernes, 7 de marzo de 2014

Infierno


El infierno sí existe
no es cuento
zanja de fuego
donde se guardan los huesos
rezos y lamentos
insuficientes los gritos
que alimentan sorda miseria
cubiertos los cuerpos de arena
no hay nombres ni apellidos
sólo fechas y género
mujeres
pieles tersas
sexos frescos
codicia de los lobos
sin misericordia
aquí solo hay preguntas
y una certeza
el infierno existe 

se llama feminicidio

"El venado herido" de Frida Khalo





© Eugenia Elizondo (México)
© Todos los derechos reservados
©2014

Bomba de tiempo


Un día los vi a los ojos
cuando decidí escuchar lo que decían.

Agreste, agreste el camino de los temerosos, tanta hambre en el mundo de los que duermen, tanta sed que no hay agua que cure. Ver sus ojos es ver ojos hambrientos de humo, de incendio de ciudad, la ciudad arde y todo lo que la llama toca desaparece como el lenguaje silencioso de las piedras.

Un hombre mira a su mujer y sutura; cose, cose, cose, cose su herida peluda, su herida con moho, el hombre cose porque no puede más, la mirada de mujer cicatrizante le aturde.

Algunos saltaron desde el Pent- House que tiene vidrios rotos y sofás texturizados.
Ellos ya no están aquí para mostrarnos sus pieles, ellos ya no están aquí para reírse de los que permanecen en un limbo, ellos ya no están aquí para señalar la luna, para decirnos que miremos más seguido a Júpiter, ellos saltaron desde el Pent-House, albergue de los que soñaban con saltar desde lo alto sin temor al riesgo.

Alguien al otro extremo de la ciudad se despide en el incendio de aquellos que no quieren apagar el fuego, alguien ocasiona el incendio y sonríe.
Son los vencidos, son los vencidos por la noche, los vencidos por el miedo, son los vencidos por los astros, vencidos por los que ya partieron, los vencidos por la tierra del futuro.

Nosotros ya veníamos caminando directo hacia el fuego, alguien no quiere apagar el fuego de otro fuego que no es el nuestro, alguien con tapa boca y pasamontañas, lanza maderas, bombas molotov y papeles en la hoguera, 
esbozando una sonrisa gloriosa.

Y nosotros, de pie, sin rodillas en tierra,
ardemos.


"The Fire of Spruce Lake" by Anthony Swinehart





© Dira Martinez Mendoza (Venezuela)
© Todos los derechos reservados
©2014




Érase una vez un mundo que quería ser creado,
un fruto que quería ser mordido,
un madero que quería ser usado.

Érase una vez,
como muchas otras,
que no existía el lugar ni la hora.

Érase una vez
que al principio era sólo la palabra,
un diminuto sonido
balbuceado en el agua;
un susurro discreto
entregado a la esfera.

Érase una vez
que mi verso
era la prolongación


de la mano de Dios.



"La mano de Dios" (NASA/JPL-Caltech/McGill)



© Berenice Pacheco Salazar (Rep. Dominicana)
© Todos los derechos reservados
©2014

jueves, 6 de marzo de 2014

Fuimos

"Toda la armonía total de este mundo 
está formada de discordancias."

─Séneca


A cierta hora peligrosa de la vida
fui agua y te perdiste en piedra
a cierta hora peligrosa de la vida
fui vuelo y te dilapidaste en huellas
a cierta hora peligrosa de la vida
fui rezo y te declaraste impío
a cierta hora peligrosa de la vida
fui cautiva y te atribuiste en vientos
a cierta hora peligrosa de la vida
fui tiempo y te convertiste en ausencias
a cierta hora peligrosa de la vida
fui sueño y te representaste vigilia
a cierta hora peligrosa de la vida
fui refugio y te volviste campiñas
a cierta hora peligrosa de la vida
fui risas y te derramaste en llantos
a cierta hora peligrosa de la vida
fui luz y te celebraste opacidades
luego nos hallamos en el marco de una frecuencia obligatoria
tú fuiste brasas y yo cenizas

y yo fui brasas 
y tú cenizas.


"Winter Queen and Fox Lover" by Jackie Morris


© Anahi Duzevich Bezoz (Argentina)
© Todos los derechos reservados
©2014
Si en el espejo te miras… 


Si en el espejo te miras, 
No distingues tu alegría, 
Tan solo brillan las lágrimas 
Rodando por tu mejilla. 

Aquella tez sonrosada, 
De alegrías infinitas, 
Yace yerta en el zaguán, 
De la esperanza vivida. 

Los dedos el rostro surcan, 
Los pliegues y las honduras; 
Cierras los ojos testigos, 
De romances y amarguras. 

Esa boca que ha besado, 
Labios dignos y engañosos, 
Que con rabia lastimaron, 
Su tersura con enojo. 

En las mejillas se marcan, 
Los oscuros sinsabores, 
de la violencia elevada, 
de la palabra con golpes. 

Los oídos que atendían, 
Los canturreos y los trinos; 
Aterrados se estremecen, 
Con el odio sus aullidos. 

Esa almita esperanzada, 
Que anhelaba la fortuna, 
Se deshace entre el hastío, 
De la vida áspera y brusca. 

¡Mantente siempre en silencio! 
Tu madre te reprendía, 
¡Tu marido es lo primero!, 
¡Recuérdalo siempre, hija! 

¡Muy delgada y complaciente, 
Hacendosa, agradecida, 
Debes ser Mujer perfecta, 
Para los ojos que miran!

¡Olvida esas ilusiones, 
de independencia!; Querida, 
¡Si eres casada completas 
están tus expectativas! 

Con un marido pudiente, 
El estudio sobra, ¡niña!, 
Más sí debes aprender, 
¡Los pañales, la comida! 

Los dobladillos coger, 
Almidonar las camisas, 
Y sazonar las verduras, 
¡Diplomas, no necesitas!

Si tu marido se enoja, 
Callada soporta, mija. 
Comprende siempre a tu hombre, 
¡Es la labor femenina!

Pero tu madre ignoraba, 
Que el reflejo aparecía, 
Mostrando que la tristeza, 
De la vergüenza es su hija. 

Aquellas promesas hechas, 
En el altar fenecían, 
Se transformaban de pronto, 
En relámpago y neblinas. 

Y fue entonces cuando viste, 
Que la luna prometida, 
no está en anillo ni traje, 
Ni en palabras con mentiras. 

El respeto solo es cierto, 
Cuando te amas a ti misma, 
Con valentía y esmero, 
Forjando una nueva vida. 

Si sobrepasa el coraje, 
Sobre las cosas sufridas, 
Puedes ahora, mujer, 
Ya curarte esas heridas. 

Secaste entonces las lágrimas, 
Que escurrían en tus mejillas, 
Aquellos ojos testigos, 
Nuevo porvenir veían. 

Basta ya del desengaño, 
La crueldad y la mentira, 
De ese mundo de apariencias, 
Del reino de las perfidias. 

Levanta ya la cabeza 
Esa mujer oprimida, 
Pues es capaz y completa, 
Una criatura divina. 

Solamente en ti reposa, 
Chispa de amor embebida, 
Tu destino es fruto nuevo, 
De esperanza renacida. 

Es cuando entonces comprendes, 
Que la tristeza se olvida, 
si desatas las cadenas, 
que tu corazón sentía, 
Y valoras tu belleza: 
Tu condición femenina, 
Ahora dime tú que ves, 
Si en el espejo te miras? 


Self-Portrait by Claude Cahun (1915)


© Andrea Naranjo (Colombia)
© Todos los derechos reservados
©2014
A la salida del colegio


El mundo espera, 
se ha detenido para todos en la mañana
menos para dos en la puerta del colegio.

Eva cualquiera y algún Adán tirados sobre el asfalto.

Duerme él en la costilla de ella
con la piel teñida del paraíso de las calles.

Un sol huérfano ha rodeado su ensoñación,
el calor socava los días en que fueron tristes,
la saliva del beso bendice 
los labios que muerden la cáscara de la manzana.

El mundo se detiene para todos afuera, 
menos para el amor;
aquel que siempre avanza

a pesar de los días y los portones.


"Apollo and Daphne" by Bernini



© Angélica Hoyos Guzmán (Colombia)
© Todos los derechos reservados
©2014

Aviso

Desde el 31 de mayo de 2014, Diablos Azules se transformó en Eternidad | Inmortales del Arte y la Literatura.

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